Tegus la nuit

Lo primero que te aconsejan cuando vas a Tegucigalpa, Tegus para los amigos, es que no salgas a la calle de noche. ¿Adivináis quien rompió esta regla nada más llegar? El menda, sí.

Claro, la foto no se ve nada, porque así es Tegucigalpa de noche. Una ciudad oscura donde su propio nombre intimida todavía más. Te-gu-ci-gal-pa. El caso es que llegué con un calendario en mi cabeza y otro muy distinto en el resto del mundo, y por poco me veo tirado en la calle toda la noche. (Mamá, puedes seguir leyendo). Una vez más, gracias a la amabilidad de los hondureños (un conserje que me dejó su teléfono móvil), salí airoso de esta situación. Caminé unas calles hasta una gasolinera cercana y allí me comí la hamburguesa más deliciosa que me he tomado nunca, porque sabía a triunfo, a miedos superados y a salsa rosa.

Estoy durmiendo en casa de una amiga, que llegó a última hora de la noche de sus vacaciones de Semana Santa. Una vez más, sentirme como en casa ha conseguido borrar todo recuerdo hostil de anoche. En pocas horas he vivido las dos Tegus. Día y noche. Noche y día.

Un comentario. Deja el tuyo aquí.

  1. Ross //

    Lo sabía. No lo puedes evitar, eh??

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