A las cosas por su nombre

Aviso. Post largo y personal.

Nunca había pasado tanto calor como el que estoy sufriendo en Managua. Es el bochorno de los bochornos, húmedo, sudoroso, que te exprime las neuronas y no te deja apenas pensar qué te apetece hacer. Además, por la noche salen las bestias aladas a cebarse a picotazos, y ahora mismo tengo el brazo como el de Hellboy.

De todas formas, Managua ha marcado un punto de inflexión en el viaje. Primero, porque ya no tengo la prisa de llegar a ninguna ciudad antes de tal fecha porque me estén esperando (quizá en Colombia y tal vez en Perú). Segundo, porque ha coincidido con mi cumpleaños y con un cambio de mentalidad.

El otro día soñé que aparecía en Murcia. Así, de sopetón. Me alegraba, pero en el fondo pensaba: “¿Qué hago aquí, cuando debería estar atravesando Centroamérica?” Mi madre me decía: “¡Pablo, qué bien que estés aquí!”, pero yo le decía: “Mamá, tengo una promesa personal que cumplir, y no me puedo quedar.” Entonces, y era la primera vez que lo decía, aunque fuera en sueños, le dije: “Mamá, yo quiero llegar hasta Chile. Este es mi Camino de Santiago, de Santiago de Chile”.

Así quiero llamar a este viaje: El Camino de Santiago de Chile. Ese es mi objetivo. Siempre he hablado de “Latinoamérica”, impersonalmente, pero nunca os lo había dicho. Ya puestos, si el dinero va bien, quiero coger un avión y llegar a la Isla de Pascua. Ya veremos. Y quizá, Tierra de Fuego, por aquello de llegar hasta el Sur. Pero bueno, antes de nada, mi objetivo es Santiago de Chile. Por cierto, muchos han sido los sueños que he tenido en este viaje que me han cambiado algunas ideas, y que al despertarte ya no eres el mismo. Algo así como en la peli “Inception (Origen)”. Esto de por sí es sorprendente, porque aprendes a confiar en tu subconsciente a la hora de tomar decisiones.

Respecto al dinero. No voy sobrado que digamos, y en el mejor de los casos, volveré a Madrid con balance cero. Antes de salir, pensaba que el dinero era el principal escollo, y así me lo hacía creer la gente: “Hala, ¿te vas a ese viaje? Estarás forrado”, me decían. Pero ni siquiera todo el oro del mundo podría garantizar el éxito en este viaje. Para empezar, está la fuerza física necesaria. Aguanta 8 horas de furgoneta (no autobús) para 400 kilómetros sin poder apoyar la cabeza en el respaldo, más que nada porque no hay.

También está la fuerza mental. Soy el primer sorprendido en la capacidad de superación ante ciertas vicisitudes, y la capacidad de mantenerme firme en decisiones difíciles. El instinto: confiar en mis corazonadas me ha salvado la vida en un par de ocasiones. Sea por la estrella que tengo, o por ese olfato innato, ciertas decisiones sólo se pueden tomar de forma automática, sin pensar.

La morriña: echo de menos mi Lavapiés, mi bar El Aguardiente, mi gente, tengo ganas de conocer a mi recién nacido sobrino Darío… pero sabes que la buena gente siempre estará ahí. La incertidumbre: qué vendrá después del viaje. ¿Encontraré un trabajo que me satisfaga, con 34 años recién cumplidos? ¿Cobrará sentido este viaje y fijará los cimientos de una nueva mentalidad, o simplemente me habré fundido los ahorros para nada?

Ahora que he empezado a llamar a las cosas por su nombre, este viaje ha dado un giro. Se trata de atravesar fronteras, sí, pero también se trata de acostarte cada día tranquilo, sabiendo que has dado un pequeño paso hacia delante, en todos los sentidos. Así que, con vuestro permiso, voy a ducharme y a salir a la calle. Managua me espera.

5 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Pe //

    Siempre se ha dicho que la almohada es una buena consejera, de alguna manera la información que acumulamos de forma más o menos consciente durante el día se digiere mejor en un proceso mental sin las barreras que la racionalidad impone.

    Me alegro de que tengas claro el objetivo (por lo menos formal) del viaje. No quiero hacerte muchos comentarios en esta línea porque las cosas que tienes que descubrir debes encontrarlas tú, no seguir la receta de otros. En fin… ¡buen Camino!

  2. guardagujas //

    ¡Ultreya!

    Santiago cuida a sus niños…

  3. Ross //

    Ya era hora my friend.

    Sólo te diré, por experiencia personal, que nada de lo que hagas será una pérdida de dinero, tiempo o lo que sea. Siempre se saca algo. Sí, SIEMPRE. El tema es que no siempre se saca en el momento que se quiere, eso va saliendo y hay que estar receptivo. Si no estás receptivo, sería como llamar a la puerta de un sordo…Capicci??

    A por todas, Oli, sea lo que sea.

    Un besote!

  4. thewaterburningcrew!!! //

    y tu madre te decia: “Pablo, ven que te unas pasaicas!” ;)

    este fin de semana vamos todos a Murcia al SOS. el sabado nos imaginaras en la placica de las Flores, con nuestras marineras y nuestros quintos de estrella de levante :)))))

    y si me bajo a Chile contigo pa cuando llegues??? mantenme informado!

    un abrazo, eres un grande Pablo!

  5. Oli //

    ¡La peñica en SsV! Pues te mantendré informado y si vienes, nos damos una vuelta entre los moais, y pasamos desapercibidos entre sus enormes cabezas. :D :D :D

    Oye, ¿llegó mi postal a El Aguardiente? Le puse a Anica un beso para todos. Mirad si la tiene pinchada por ahí.

    ¡Un abracete a todos!

    OLI I7O

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