Ometepe, la isla de las paradojas

Imagina que estás en un crucero en medio del mar y te apetece bañarte en la piscina. Pues así es Ometepe: una isla dentro de un lago (el lago Nicaragua), formada por dos volcanes activos (uno más que otro; el Concepción más que el Madera).

Describir Ometepe con palabras es casi imposible. Bueno, sí, tal vez con poesía se podría hacer, pero no soy muy ducho que digamos en ese arte. Yo ya había estado en un volcán al menos en mi imaginación, pero el volcán Concepción es real. Emite cada dos por tres gases como si fueran señales de humo de los indios. Puedes contemplarlo durante horas, al atardecer, al amanecer… y siempre es distinto.

El volcán Madera, el que subí, es espectacular. La subida es muy complicada, con lluvia de bosque, jungla (y monos), barro, piedras, arena… todas las complicaciones que uno puede tener cuando sube a un volcán. Pero merece mucho la pena, porque al llegar encuentras una laguna en el cráter, y vuelve la sensación de paradoja. Ves lo que no debería ser, porque la imaginación de la naturaleza es insuperable.

Y por no hablar de los isleños, una gente deliciosa, amable, sin estrés… Ometepe es un lugar para limpiar el espíritu, dejarse llevar con la buena gente que uno encuentra allí. Acabo de salir y ya estoy echando de menos ese mágico y surrealista enclave.

Por cierto, escribo desde Costa Rica, ya que parte de la magia ha implicado estar desconectado. Pero ya os contaré cosas de este otro país en otra ocasión. Ahora es el momento de dejarse llevar por Ometepe.

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