A corazón abierto (en Canal)

Mi visita al Canal de Panamá me ha suscitado varias ideas. Una, el hecho de que hace unos meses estuviera mirándolo en Google Maps y ayer mismo estuviera ahí. Es obvio decirlo, pero siempre me ha alucinado cuando los lugares pasan de ser un montón de píxeles en el monitor a ser reales al pisarlos.

El proceso es simple, que no sencillo: una serie de esclusas conectadas van elevando o bajando a los barcos (gigantescos, por cierto), según convenga, para controlar constantemente el nivel del agua. El compartimento que veis es capaz de llenarse en 10 minutos, más rápido que la bañera de casa.

La otra idea suscitada tiene que ver precisamente con este proceso. ¿Me dejáis que me ponga metafórico? El corazón de las personas es como un pequeño Canal de Panamá, y su correcto funcionamiento exige estar muy atento. Fuera del corazón está esperando la persona para entrar, y tú tienes que vaciarlo para que el nivel del agua dé vía libre a esa persona. Para ello, abres los diques de contención (que impedían a cualquier cosa entrar), y cuando esa persona entra en la esclusa, vuelves a llenarla, con ella dentro. Vaciar, llenar, vaciar, llenar. Pero siempre renovando el agua, el elemento clave que hace que esa persona flote en tu corazón.

3 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Jose //

    Bonita metáfora, Oli y sirve para casi todo.
    Un abrazo.

  2. Oli //

    “Dique” sí, amigo Jose. Siempre estamos poniendo “esclusas” al amor, cuando todo debería ser más simple.

    Un fortísimo abrazo,

    OLI I7O

  3. Irina //

    Me encantan las metáforas! ;)
    Un beso.

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