La elaboración del café

Estoy en el llamado “eje cafetero” o “triángulo del café”. Así que he aprovechado para darme una vuelta por “Las Brisas”, una finca de Boquía donde se elabora café artesanal.

Para empezar, tenemos la planta del café. Hay unas 10 variedades, pero nos vamos a centrar en dos: la colombia y la arábiga. La colombia crece entre 2 y 3 metros, y la arábiga entre 3 y 4 metros. La planta del café se rodea de palmeras de plátanos, para crear un microclima que proteja la plantación. Es más, cuando se quiere saber si el suelo es válido para cultivar café, se plantan bananos y si aguantan, el suelo es apto.

Cuando el fruto nace, es verde, pero luego cambia de color al madurar. Aquí empieza la primera diferencia con el proceso industrial: las máquinas recolectan todos los tipos de granos, sin distinguir si están maduros o verdes. Brasil es el mayor productor de café del mundo (en cantidad), pero siguen este proceso industrial, que le hace perder calidad y aumentar su acidez. La variedad colombia da un fruto amarillo, y la arábiga, rojo.

Cuando se recolectan, se quita la piel en la llamada máquina despulpadora.

Dentro, obtenemos dos granos de café envueltos en una especie de miel. Se dejan 24 horas a fermentar tal cual.

Luego, los granos de café se dejan a secar al sol (generalmente en unos pequeños invernaderos para cubrirlos de la posible lluvia). Si hay sol, el proceso tarda 8 días. Si no hay sol, tarda un mes. Si hay días soleados y nublados alternativamente, la experiencia del cafetero decidirá cuánto tiempo dejarlo a secar, siempre no más de un mes.

Los granos secos se meten en una cacerloa y se calientan sin nada más (ni aceite, ni mantequilla, ni nada). Hay que removerlos durante una hora sin parar, hasta que adquieren el color negro de los granos de café. En ese momento, además, se adquiere el característico olor del café.

Cuando tenemos los granos tostados de café, pues ya os imagináis…

Se pasa por el molinillo y se tritura para hacer la bebida de la forma que todos conocemos.

¡Al rico café recién hecho, tostado del día anterior!

4 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Jose //

    Cuando estuve en Pereira recuerdo comer (más bien succionar) los granos maduros de café como algo maravilloso. Tienen un dulzor especial.
    ¡Al rico tintico!

  2. José Miguel //

    ¿Y cómo estaba ese café? ¿Notaste tanta diferencia?

  3. Oli //

    Estaba realmente rico, pero no soy catador de café. A saber si era mejor. Eso sí, aquí no tienen el toque social que nosotros le damos, y eso es un plus para el sabor. Es mejor un mal café acompañado en una acogedora cafetería, que el mejor café tomado “aprisa y corriendo” en un rincón tirado por el suelo.

    ¡Un abrazo a los dos!

    OLI I7O

  4. TATI //

    es impresionante

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