La lista

Cuando vivía en Madrid hace cuatro meses, soñaba con hacer este viaje. En aquellos momentos, no era consciente del precio emocional y vital que conllevaría hacerlo, ni de las recompensas que implicaría tomar esa decisión. He de decir que todavía desconozco ambas cosas, pero empiezo a notar cambios.

El tiempo pasa, y recuerdo mi piso en Lavapiés, ver “Buenafuente” cada noche, tomar cañas con mis amigos improvisadamente un martes cualquiera, hacer dibujos para mi anterior blog. Vivía una vida estable, una idea que se reforzaba cada vez que iba al supermercado y veía todos los tipos de champús que tenía a mi disposición para comprar. Pelo graso, pelo tintado, rizos rebeldes.

Dejé todo aquello para subirme a un avión a México DF, la puerta de este viaje que os estoy contando. Hoy, más de tres meses después, he pasado momentos muy buenos, momentos muy malos y todo lo que está en medio.

Ayer me hicieron un regalo. Unos viajeros me invitaron a acompañarles a ver el amanecer entre las montañas. Acepté entre legañas, y subimos al mirador de Salento. No era el primero que veía en este viaje, pero ese amanecer en concreto, e ignoro por qué mecanismo, hizo que el viaje dejara de ser un viaje y se convirtiera en una forma de vida.

Ya no estoy viajando. Es algo que he comprobado revisando mi cuaderno rojo, en una página donde he escrito las cosas que quiero hacer en la vida. He escrito unos quince deseos en esa lista, y, ¡sorpresa!, “Viajar más” o “Ir a nosedónde” no aparece por ningún lado. La explicación: el viaje ha trascendido a sí mismo y me está elevando a mí como si de un globo de helio se tratase.

Ya no necesito proponerme viajar, porque viajar es una forma de vida, no la acción de moverse. Y esa forma de vida se puede llevar a cabo en cualquier parte, siempre que tengas presente que vales lo que eres, no lo que tienes.

Esta forma de vida implica algo obvio, pero que no todo el mundo sabe realmente: que nos estamos muriendo. No lo digo en plan apocalíptico, más bien al contrario. Saber que nos estamos muriendo es un curioso activador de endorfinas. Cuando sabes que vas a morir algún día, te comprometes con tu propia vida, con lo que haces, con lo que vives, amparado bajo el dulce sentimiento de no tener miedo a la muerte cuando estás cumpliendo un sueño.

Tengo ganas de llegar a Santiago de Chile y volver a España a cumplir todos los deseos de esa lista (muchos de los cuales eran impensables para mí hace meses). La paciencia y la esperanza son mi horizonte. El viaje continúa, pero ya no soy yo el que se desplaza de un lugar a otro. Ahora es el mundo el que se desliza bajo mis pies.

10 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Jose //

    La lista no, el listo eres tú.
    Un abrazo.

  2. Eynar Oxartum //

    Vaya, ¡tienes una lista! ¿De qué me suena eso? Mucha suerte en tus 15things :D No olvides que de los objetivos que uno se propone, lo más importante es cumplirlos. Pero por otro lado, lo menos importante es… cumplirlos.

  3. Irina //

    Claaaaaro, aunque el dicho sea: “todos los caminos llevan a Roma”, también hay Caminos que terminan en Santiago!

    En cuanto a la muerte, es sólo una consecuencia de la vida y en cien años todos calvos. El aire que nos ayuda a vivir nos oxida poco a poco pero no te olvides de vivir mientras tanto.

    ¿Igual no tardando te vemos en un “super” comprando champú para rizos rebeldes?

    BSS y que la suerte te siga acompañando!

  4. vickyland //

    Oli,

    que bonito post, me alegro mucho de lo que cuentas y lo que estas viviendo. menuda experiencia!!!

    Un super besazo y apapachos, y sí, cuando vuelvas, a retomar esa lista de deseos ;-) (al mio actual ya solo le quedan 18 dias aprox para hacerlo realidad!!! ya mismo conoceremos a Nico!!! – y es que todo llega!)

  5. Elena //

    pablo, qué valiente eres y qué envidiable experiencia estás viviendo / gracias por compartirla y hacer que todos la vivamos un poquito desde nuestros sillones / besos y ganas de volverte a ver de verdad / elena

  6. Co //

    Los que creemos estar en alguno de los puntos de esa lista te esperamos con impaciente paciencia. Tienes, como todos, hasta 9 meses…

    Filobesos

  7. Eloísa //

    Oli, creo que has encontrado un sentido maravillosos al viaje, al viajar como filosofía de vida, y me encanta ver la muerte como una meta de una vida aprovechada. Beso

  8. Zaida y Marcos //

    Nos alegra saber de ti… leerte en la distancia… y depositar en estos renglones un trocito de nuestros mejores deseos para ti. Nuestros sueños son los tuyos. Vívelo al máximo, como hasta ahora. Dos abrazos enormes desde las calles de Lavapiés.

  9. Magdalena y Arek //

    Pablo,
    Tu bitacora nos encanta y yo personalmente estoy muy feliz y orgullosa de ti, te veo crecido, fuerte, te veo transformado y transformando el mundo. Pero lo que mas emoción me provoca es la similitud de vivencias. Ya nunca tendras miedo a nada :) Ya pronto puedes cambiar el rumbo hacia Madrid para continuar tu viaje, el viaje por la vida…
    Besos

  10. Noelia //

    Què sincero y bello lo que decis!… si lleguè acà es porque justamente necesi taba leer esas palabras… viajar es una forma de vida,no es correr,huir,no es estar de vacaciones,es vivir a un nuevo ritmo,un ritmo que late con el corazòn que sabe que en algùn momento se detendrà y necesita ver todos los cielos y amaneceres…

¡Síguenos!

¡Mira el mapa de la ruta!


Ver mapa de la ruta en Google Maps.

Archivo

  • 2011 (142)
  • Enlaces

    • Cuarto Creciente Producciones