Asilo-cuento

Ya os conté en la anterior entrada mi primera experiencia en el hospital materno-infantil de Cochabamba como Doctor de la Alegría. Ahora os voy a contar qué tal me fue en el asilo, el otro área que se trabaja en la asociación.

El asilo es totalmente distinto. Aquí encuentras gente con problemas psico-motrices, con demencia, con alzheimer, que balbucean… y que te hablan en quechua. Cuando alguien fallece, se genera una situación de estrés colectivo donde todo el mundo piensa que va a ser el siguiente.

Aquí he conocido a A, una señora a la que le robaron a su bebito y desde entonces se dedica a tejer ropa de bebé, que se empeña en regalártela. También conocí a E, cuya familia entera falleció dramáticamente y entró por su propio pie al asilo. O a F, un jovial señor que balbucea y de vez en cuando te obliga a saludarle como un militar. O a L, de 90 años, que está como una rosa, y quiere llegar a los 120 años. O a S, una señora catalogada como “agresiva” que, misteriosamente, a mí no me atacó en ningún momento, más bien al contrario.

Allí, los ancianos necesitan varias cosas: que les escuches (incluso si no les entiendes), que les abraces, que bailes con ellos y que les hagas reír (desplegando gags de clown, generalmente). La recompensa personal está siendo igualmente intensa que en las visitas que he realizado al hospital materno-infantil.

Eso sí, según tengo entendido, es habitual que muchos Doctores de la Alegría acaben proyectando los problemas infantiles o seniles sobre ellos mismos o su familia. Muchos de ellos (nosotros) están (estamos) obligados a hacer terapia para limpiar esos traumas cada x meses. No me extraña.

6 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Jaramos //

    Te digo igual que en el artículo anterior. Si yo fuera tú, me quedaba en ese asilo, si no lo hubiera hecho en el hospital. Debes estar enriqueciéndote interiormente un “guevo”, amigo Oli. Salud(os).

  2. José Miguel //

    No he podido evitar acordarme del corto “Capicúa”. Si no lo habéis visto aún, debéis hacerlo: http://www.notodofilmfest.com/ediciones/09/?lg=es&corto=20803

    Enhorabuena Oli por tu labor. Estamos muy orgullosos de ti.

  3. Pe //

    Implicarse en el dolor ajeno puede ser peligroso para tu propia estabilidad emocional pero, claro, tampoco es solución mantener la distancia y realizar labores asistenciales como un autómata. Los que saben de esto suelen decir que la respuesta correcta es la empatía, ponerte en el lugar del otro pero sin tomar como propia su vida.

  4. Oli //

    Querido JA, no creas que no estoy considerándolo, pero hay una familia que tiene ganas de verme (y viceversa). Esta experiencia me ha inspirado una idea que puede funcionar en España. ¡Gracias por acompañarme! Un abrazo.

    A JM y Pe, lo de siempre: abrazos fortísimos.

    OLI I7O

  5. And //

    Veo por dónde te está llevando la evolución de tu viaje y pienso que el voluntariado siempre es algo positivo y que nos planteamos en algún momento de nuestras vidas. Por desgracia no suele durar eternamente, sobre todo en un país extranjero, ya que naturalmente la familia, los amigos y el plantearnos nuestro futuro profesional nos llevan a la larga a buscar otras opciones más relacionadas como tú bien has descrito con nuestro propio primer y segundo patio y no tanto con ese “utópico” tercer patio de la sociedad. En cualquier caso, enhorabuena Oli por ayudar a los demás y disfrutarlo. Te veremos a la vuelta con una nueva y enriquecedora experiencia a tus espaldas. Saludos y hasta pronto,
    And.

  6. Oli //

    ¡Un abrazo, And, y feliz cumpleaños!

    OLI I7O

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