La sal de la vida

Visitar el Salar de Uyuni no es del todo barato (para los precios de Bolivia), pero sí es rentable, ya que ha sido una de las grandes experiencias que he tenido en este viaje. El infinito blanco del salar, con una extensión de unos 12.000 km², te hace sentir en un decorado irreal, como si estuvieras en una película de Terry Gilliam.

El salar no está exento de polémica: el descubrimiento de un yacimiento de litio de altísima calidad bajo sus blancas planicies está provocando una lluvia de ofertas y contraofertas a varias bandas entre el gobierno y varios interesados. Según parece, China está a la cabeza de esa carrera por conseguir el jugoso contrato de explotación.

En el salar hay destinos imprescindibles como el hotel de sal (sí, hecho entero de sal)…

…O la Isla Pescado.

La fauna y flora del lugar es rica y variada, con ejemplos como llamas, vicuñas y flamencos.

Una vez que sales del salar, en el trayecto encuentras vistas espectaculares del volcán Ollagüe (activo, con unos 5.870 metros de altitud)…

…la Laguna Colorada, de unos 45 km², que debe su color rojizo a los pigmentos de las algas de la especie Dunaliella Salina

…la Laguna Blanca…

…o la Laguna Verde, de unos 17 km², cuyo color se debe a los elevados niveles de arsénico y cobre, con el volcán Licancabur de fondo (de unos 5.920 metros de altitud)…

…y curiosidades como el Árbol de Piedra (notad el hielo bajo una de las rocas, para que no os dejéis engañar por el clima soleado) o los geysers que hay de camino a la frontera con Chile (San Pedro de Atacama, el desierto más seco del mundo).

En total, tres días y dos noches por unos 80 euros, no exentos de pinchazos de ruedas, averías de frenos, caminos perdidos y momentos en los que tuvimos que desencallar de la arena el jeep empujándolo. Todo, incluyendo el gélido frío de la noche (con temperaturas bajo cero en las planicies salinas), mereció mucho la pena. Estas son las cosas que le dan la sal a la vida.

Un comentario. Deja el tuyo aquí.

  1. Eynar Oxartum //

    Qué impresión, qué parajes de desolación. Qué horizontes nítidos… si no fuera por el agua, me creería que se trata de Marte. Debe de haber sido muy emocionante visitarlo.

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