Montevideo, de gala

Soy un privilegiado. He llegado a Montevideo en el mejor día que podría llegar en todo el año (y en muchos años): el día del 200 aniversario de la declaración de independencia de Uruguay. La tarde anterior, la Plaza de la Independencia lucía así de soleada.

La preciosa torre que se ve pertenece al Palacio Salvo, que por cierto, me recuerda al desaparecido edificio Singer de Nueva York.

Como decía, las celebraciones incluían conciertos en las calles y plazas de la ciudad, de artistas nacionales como Jorge Drexler, La Vela Puerca, Jaime Roos, Cuarteto de Nos y otros internacionales como Gilberto Gil (Brasil), Las Pelotas (Argentina) o Los Tres (Chile). Aquí el programa de las fiestas. Todo un cartel de lujo para ir calentando las calles desde la tarde.

Había muchísima gente. Medio millón, calculan las autoridades. Pero yo, que soy español, y por lo tanto experto en contar multitudes, calculo que habría unos diez millones de personas (sí, Uruguay tiene tres millones y medio). Así que fue imposible acercarme más al escenario de La Vela Puerca, un grupo que conocía y cuyo buenrollismo es contagioso (hasta que volaron las botellas entre el público, todo sea dicho).

Así que, para poder disfrutar de cerca de lo que para mí era uno de los platos fuertes, decidí anticiparme e ir al escenario de Jorge Drexler lo antes posible. Al llegar, terminaban de tocar Los Tres, un grupo chileno de blues-country-rock con tintes revolucionarios.

Puntual como todas las actuaciones, comenzó Jorge Drexler, con su repertorio inspirador -casi zen- y con temas recitados con un flow que ya quisieran muchos raperos para sí.

Hice bien en anticiparme, porque mirad cómo estaba de abarrotá la plaza:

Inmediatamente, me fui corriendo de nuevo a la Plaza de la Independencia, donde La Fura dels Baus, ni más ni menos, nos tenían preparado el fin de fiesta perfecto: un espectáculo de luces, sonido, acrobacias imposibles, maquinaria diabólica, decenas de percusionistas en vivo, fuego… todo en su línea. Entre los recursos efectistas destacaron una enorme pantalla esférica de la que salían personas, humo, etc…

…una enorme muñeca de metal…

…un guiño a los inmigrantes a ritmo de “Al otro lado del río” (de Jorge Drexler), una persona atravesando la plaza en tirolina, un tango bailado en horizontal sobre la pared del edificio de la presidencia, o una cortina humana de 60 personas.

Y como colofón, los inevitables fuegos artificiales, que no tenían nada que envidiar a los de, por ejemplo, los festejos del día de la independencia de Estados Unidos que pude ver en Nueva York.

Han pasado varias horas desde que he presenciado todo esto, y aún resuena en mi cabeza lo que ya es uno de los himnos de este viaje, una de esas frases que, o bien te las dice un amigo, o bien las encuentras en canciones como las de Drexler, que viene a ser lo mismo.

“Rema… Rema…
No todo está perdido…”

2 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Pe //

    ¡Qué caña de festival! A Gilberto Gil y Jorge Drexler los he escuchado en directo (a Drexler cada vez que ha venido cerca de mi pueblo…) y no tengo nada que añadir a tu comentario.

    Casualmente el otro día me enviaron un vídeo de Cuarteto de Nos, te paso el enlace:
    http://www.dailymotion.com/video/x2y2qy_cuarteto-de-nos-ya-no-se-que-hacer_creation

  2. Pedro Mayor //

    ¡Qué suerte! Cuando vuelvas a la Tierra, y tengamos que bajar a la ciudad, me iré contigo porque seguro que eres de los que encuentran a la primera aparcamiento libre y gratuito en todo el centro.
    Que siga así y que la suerte te siga acompañando.

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