Valparaíso costero

Un australiano con el que estuve compartiendo un trozo del viaje me dijo que Valparaíso era una de sus ciudades favoritas del mundo, y que es un lugar donde le encantaría vivir durante un tiempo. Me recomendó quedarme al menos un par de días. Le hice caso, y no me arrepiento, porque entre su recomendación y esta primera impresión, la ciudad ya me había enamorado antes de pisar sus calles.

Valparaíso es la ciudad portuaria más importante de Chile, que ha sabido combinar su función comercial marítima con el aura tradicional de puerto histórico que todavía desprenden sus calles.

Es, además, la sede del Congreso Nacional de Chile (el único órgano que no está en Santiago), en un edificio que, la verdad, en principio pensé que era un casino.

Entre los espacios más bonitos, destaca la amplia Plaza de Sotomayor, con la majestuosa sede de la Armada de Chile.

También, por supuesto, tienen una pequeña catedral, en la Plaza Victoria, cuyos tonos verdosos me hizo acordarme de la mezquita de París.

Eso sí, como todo, no es una ciudad perfecta, y además de alguna aberración inmobiliaria, también hay edificios bonitos ligeramente desvencijados (aunque en la fachada no se aprecia).

Destaco el Mercado El Cardonal, donde me he dado un soberbio homenaje de pescado y mariscos. ¡No podía irme de Chile sin tomar marisco!

En Valparaíso también está la Casa-Museo de mi tocayo Oli Neruda. No es la que recrean en la película “El Cartero (y Pablo Neruda)”, que todos los que la hayáis visto, aún tendréis grabado en la mente aquel “Beatrice… Russo”

…y curiosidades como una colonia de leones marinos muy cabroncetes, que no dejan subir a los otros que lo intentan desde el mar, dando saltos en vano, los pobres. En el piso superior de esa estructura de hormingón hay unos pelícanos apostados.

Quería hacer una excursión a Algarrobo, para visitar la piscina más grande del mundo, pero no se me ha perdido nada allí, así que me he quedado disfrutando de Valparaíso. No han sido las focas, el edificio de la Armada o la casa de Neruda lo que me ha enamorado de Valparaíso. Es algo que os contaré en la próxima entrada.

4 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Pedro Mayor //

    ….y la folloneta, finalmente, aparcada frente al Congreso Nacional de Chile en Valparaíso. ¡Ya podíamos estar buscándola!

  2. Oli //

    ;·)

    OLI I7O

  3. Pe //

    Siempre que oigo Valparaíso me acuerdo de una poesía de Ángel González, “Canción de invierno y de verano”, que empieza diciendo
    “Cuando es invierno en el mar del Norte
    es verano en Valparaíso…”

    http://www.cancioneros.com/nc/7801/0/cancion-de-invierno-y-de-verano-angel-gonzalez

  4. Co //

    :-) Jo, yo también iba a decir lo de la folloneta (no reproduzco lo que me ha sugerido el corrector del iPad a cambio de “folloneta”…)
    Besos

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