Explorando la Isla de Pascua

En dos intensivos días (uno de ellos, recorriendo más de 40 km en bicicleta), he podido conocer la historia y rincones más significativos de la Isla de Pascua. Lo he dividido en tres partes: La isla, Rano Raraku y Orongo.

La isla

Parece ser que la isla era completamente distinta a como la conocemos hoy. Tenía mayor variedad de especies vegetales (y no solo el omnipresente y agresivo eucalipto) y animales. Actualmente, se acepta la deforestación y la sobreexplotación como causas principales del declive de la civilización, además del reclutamiento esclavista de Perú.

La ciudad de la Isla de Pascua es Hanga Roa, que vive principalmente del turismo. Muchos de sus habitantes todavía son descendientes de los primeros indígenas, y todavía se comunican en el idioma local (el rapanui). Muchos de ellos no reconocen la autoridad del gobierno central de Chile, pero yo opino que si viven del turismo, y los turistas vienen en avión, ¿quién construyó el aeropuerto?

Rano Raraku

Es la cantera donde se extraían los moais. Se esculpían en la roca madre y se dejaban caer ladera abajo, para ser transportados a otros puntos de la isla.

Los moáis representaban a los ancestros, y miraban al interior de la isla para preservar las tradiciones del pueblo rapanui. Probablemente eran transportados con un sistema de rodillos de madera lubricados con grasa animal, pero hace poco se realizaron experimentos para transportar pesos equivalentes (9 ó 10 toneladas) con las mismas técnicas, y solo se ha podido conseguir hacerlo en terreno liso, que no es el caso de la Isla de Pascua.

Orongo

Es la antigua aldea ceremonial que la sociedad post-moái construyó al borde del volcán Rano Kau.

Esta sociedad celebraba el ritual del Tangata-Manu (“el hombre pájaro”), que consistía en que un hombre debía hacer una especie de durísimo triatlón hasta llegar a este islote, el Motu Nui:

Allí, debía recoger un huevo del Manutara (gaviotín pizarrado), que migraba una vez al año a desovar en ese islote. Si lo conseguía, era coronado rey de la tribu. La última vez que se realizó este ritual fue en 1867.

En las cuevas de Ana Kai Tangata todavía se aprecian pinturas rupestres conmemorativas (aunque por poco tiempo, porque están condenadas a desaparecer, junto al mar, y pintadas sobre piedra de pizarra).

En fin, hay muchísimas cosas que querría enseñaros sobre esta isla (petroglifos, playas, vocabulario básico rapanui -que es importante para saber a dónde estamos yendo-, clima, paisajes…), pero creo que esta información es suficiente para, si no conocer al 100% la cultura, al menos para poneros los dientes largos. Eso sí, como huevo de Pascua dentro de este huevo de Pascua del viaje (nunch, nunch), os cuento una curiosidad de la isla: un punto magnético donde, si dejas el coche en punto muerto, en cuesta arriba, este empieza a moverse solo hasta un lugar concreto (cerca de esas piedras que veis en la foto). Lo he comprobado yo mismo al volante y es increíble.

4 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Mercedes e Ignacio //

    Con todas estas experiencias, Pablo, vas a ser el asombro de tus nietecitos y sus amigos cuando te dé por contarles batallitas de países lejanos con nombres impronunciables. Eso es impagable. Un abrazo.

  2. Oli //

    Curiosamente, esta semana me dieron el consejo más valioso que me han dado en mucho tiempo: “Vigila bien a quién le cuentas tus historias, porque no todo el mundo estará preparado para escucharlas”. Espero que mis nietos (lo) estén algún día.

    OLI I7O

  3. Pe //

    Impresionante todo, especialmente la cantera.

    Cuando alguna gente afirma que los moáis (o las pirámides, o cualquier “prodigio” arquitectónico fuera de Occidente) son cosa de los extraterrestres, siempre pienso que subyace un cierto complejo de superioridad algo como “no es nada extraño que buestros antepasados construyeran las catedrales pero es imposible que estos indígenas sin civilizar hicieran algo así por sí mismos”.

  4. Eynar Oxartum //

    Me ha gustado mucho saber de tu mano cosas sobre esta isla tan estupenda. Siempre me ha llamado la atención el misterioso (o no) final de la antigua civilización de la isla. Si es cierto que su declive está intrínsecamente relacionado con la explotación de los recursos de la isla, sin darle tiempo a que la naturaleza los repusiera, probablemente nosotros vivamos en un Rapanui a nivel global, y tenemos que tener mucho cuidado porque vamos por el mismo camino.

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