El cóndor pasa… de nosotros

Miradnos ahí, esperando a que algún cóndor se digne a pasar por delante de nosotros, pobres humanos, y así poder fotografiarlo en su hábitat natural.

Si la paciencia es una de las asignaturas principales de este viaje, el vuelo del cóndor ha sido el examen de final de curso. Finalmente, tras mucho esperar, el cóndor se cruzó ante mis ojos en un par de ocasiones. En la primera, la fascinación me impidió apretar el botón del obturador de la cámara (y mira que he estado en situaciones donde me he tragado mi sangre fría y he hecho clic). En la segunda, por poco se escabulle del encuadre, pero le disparé y lo congelé en este puñado de píxels.

Aún pude sacarle otra foto contrapicada, en un inesperado giro que efectuó esta ave, con una envergadura de alas (3 metros) y longevidad (60-80 años) de auténtico récord.

Ver al cóndor planear fue como ver un espectro que flotaba inánime, que parecía jactarse de nuestra guirez, tan inmenso que no sabría decir si estaba a diez metros o a uno solo. En los pocos segundos que duró la escena hasta que se perdió detrás de unas rocas, era como si solamente existiera él en el mundo. En ese tiempo, tienes dos opciones: o asimilar que ese espectáculo es real, o pensar que estás bajo los efectos de algún alucinógeno, y restarle importancia. El cóndor es mítico por el recuerdo colectivo, grabado a fuego, de todos los que lo hemos visto volar en su hábitat.

Todo esto ocurrió en el Cañón del Colca, un fantástico enclave natural de “sólo” 80 millones de años (un cañón relativamente joven, motivo por el cual alberga tanta vida), del que ya incluso los pre-incas supieron aprovechar en sus cultivos organizados por terrazas, como ya vimos en la Isla de Amantaní.

El cañón (y el valle) del río Colca está junto a la localidad de Chivay…

…muy cerca del Mirador de los Andes, a 4910 metros de altitud.

La principal ciudad más cercana es Arequipa, otra ciudad blanca, esta vez de Perú, donde me encuentro ahora mismo, emprendiendo el regreso a España. Reservé esta ciudad como incentivo para la vuelta (por el cóndor, por la propia Arequipa…), y no quemar todos los puntos claves de Perú a la ida.

Arequipa es una bonita ciudad fácil de visitar si tan solo te dejas llevar por sus calles. Entre otros, podrás encontrar puntos como el Convento de Santa Catalina (una ciudad dentro de la ciudad)…

…la Iglesia de San Francisco…

o la propia Catedral.

Arequipa ha sido la puerta para poder admirar el vuelo del cóndor, que a estas alturas de año se presentaba como algo casi imposible. No obstante, las autoridades están considerando limitar el número de visitantes al Mirador de la Cruz del Cóndor, al igual que ya ocurriera con el Machu Picchu, que suprimieron los vuelos en helicóptero para no ahuyentarlos.

4 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Elena //

    Pablo, ¡qué viaje!

  2. Mercedes e Ignacio //

    Nuestra juventud creció y se desarrolló a los ritmos andinos de EL CÓNDOR PASA, en la versión de Simon y Garfunkel. No sabemos si esto es bueno o malo, pero la suerte que tienes tú de verlo en directo no la tuvimos, eso seguro. Un abrazo.

  3. Oli //

    Elena, esto está siendo EL viaje. Me cuesta morderme las teclas para no contar todo lo que estoy experimentando en cuerpo y alma.

    Ignacio y Mercedes, mil gracias por estar ahí. Tengo muchas ganas de veros, así que id pensando alguna futura reunión en casa.

    OLI I7O

  4. bet //

    q lindo q la vida y el destino, nos guien a conocer personas como tú :)

    PD: gracias por la B

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