El cuaderno negro

Una de las señales más evidentes del viaje que estoy viviendo por dentro está plasmada en los dos cuadernos en los que he registrado cada día desde marzo. Mucho antes de llegar a la última página del cuaderno rojo, ya veía que necesitaría un segundo cuaderno. A fin de anticiparme, comencé a buscar uno. Necesitaba que tuviera las páginas blancas, tamaño A5 o similar, con cierto grosor y, a ser posible, bonico. Estaba claro que no encontraría un Moleskine, perfecto para escribir y pintar acuarelas, pero algo decente encontraría, seguro.

En Las Tablas, Panamá, entré a un “Todo a dólar” y vi por casualidad un cuaderno muy cutre (básicamente un paquete de cien folios doblados por la mitad y grapados en el centro), feo y sin personalidad alguna:

Este cuaderno costaba un dólar americano. “Bueno, me lo llevo, y si no encuentro nada mejor, lo usaré”. Desde entonces, estuve buscando en todos los mercados, papelerías y librerías de Colombia, Ecuador y Perú, pero encontrar uno fue una misión imposible. Hasta que un día, el cuaderno rojo llegó a su fin, justo cuando entré en Bolivia. No tuve más remedio que empezar el terrible cuaderno que compré.

Sin embargo, algo sucedió desde la primera página. El hecho de escribir en un cuaderno tan diferente, hizo que el propio viaje cambiara. Las vivencias, que en Bolivia se hicieron más intensas, condicionaron los textos… y viceversa. Me organizaba mejor con las cosas que pegaba en sus páginas, realizaba mis propios mapas, tomaba datos prácticos, desarrollé una iconografía especial… incluso me retaron a contar una semana en plan cómic, y acepté el desafío con estos resultados:

Hice pocos dibujos, pero también estos cambiaron totalmente de estilo con respecto al cuaderno rojo.

Si el cuaderno rojo me enseñó ciertas cosas, el cuaderno negro ha llevado esas enseñanzas al extremo. Cuando comparo ambos textos, parecen escritos por personas diferentes, en siglos diferentes. Eso sí, la primera enseñanza es el costo de las cosas frente a su valor: este cuaderno me costó un dólar, pero ¿cuánto vale ahora para mí?

4 comentarios. Deja el tuyo aquí.

  1. Pe //

    Vaya, tu viaje va a ser algo así como una novela de Stendhal, “Rojo y negro”.

  2. Oli //

    Y si la portada hubiera sido de Hannah Montana, no hubiera tenido más remedio que usarlo de todas formas… #NotSoBad

    OLI I7O

  3. croqueta0 //

    a mi me parece un cuadernazo! vamos vamos! just wild!!! como pudiste pensar el buscarte otro! me parece de lo más auténtico, balboa…. además, siempre podras forrarlo (aunque yo nunca lo haría).

    ya me lo enseñarás algún día :D

  4. LR //

    Moraleja: Nunca judges un libro por sus tapas…

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